Renacer de la Aviación Naval

Noticias Históricas

 

Hace 57 años, el día 4 de julio de 1953, el Presidente de la República , Carlos Ibáñez del Campo firmó el Decreto con Fuerza de Ley Nº 149 con la finalidad de reactivar el servicio de Aviación Naval. Éste autorizó a la Armada de Chile para adquirir helicópteros y aviones de transportes, disponiendo que estos fueran operados y tripulados por personal naval, dándose así un gran paso institucional en sus aspiraciones de tener su propia aviación.

 

Hace 57 años, el día 4 de julio de 1953, el Presidente de la República , Carlos Ibáñez del Campo firmó el Decreto con Fuerza de Ley Nº 149 con la finalidad de reactivar el servicio de Aviación Naval. Éste autorizó a la Armada de Chile para adquirir helicópteros y aviones de transportes, disponiendo que estos fueran operados y tripulados por personal naval, dándose así un gran paso institucional en sus aspiraciones de tener su propia aviación.

De acuerdo con esta disposición el Comandante en Jefe de la Armada en esa época, vicealmirante Francisco O”Ryan Orrego resolvió la adquisición de material de vuelo el 26 de mayo de 1954. Con un documento de esa fecha se ordenó al Jefe de la Misión Naval de Chile en Washington proceder a la adquisición de tres aviones bimotores Beechraft D18S y tres helicópteros Bell 47-G que llegados a Chile, comenzaron a operar posteriormente, desde la Base Aeronaval de El Belloto.

Es así como el 26 enero de 1955 fue embarcado en el crucero “Capitán Prat” un helicóptero de este tipo, con el objeto de acompañar al Presidente de la República, en una gira por el norte del país, que incluyó los puertos de Arica, Iquique y Antofagasta, ciudades donde se efectuaron ejercicios demostrativo ante un entusiasta público que nunca había visto una máquina de este tipo despegando desde un buque.

Siguiendo con el itinerario de esta leyenda, el 19 de enero de 1957, la Aviación Naval chilena marca otro importante hito al embarcar un helicóptero Bell-47-G en el transporte “Angamos y posteriormente, uno en el “Piloto Pardo” que protagonizarían dos emblemáticos y riesgosos rescates en Isla Decepción en la Antártica Chilena, en los años 1967 y 1969. Estas actividades probaron la importancia e imprescindible necesidad institucional, de contar con medios aéreos de su propiedad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *