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Ballena franca retorna a Estrecho de Magallanes y abre nueva opción de avistamientos turísticos

Biólogos evalúan su recuperación en la zona austral. Expertos registran su presencia hasta la zona frente a Punta Arenas, lo que permite su observación desde tierra.

 

Algo sorprendente ocurre en el Estrecho de Magallanes: tímidamente, la ballena franca austral está deambulando desde la boca oriental hasta la zona frente a Punta Arenas. Es una señal clara y potente que estimula a los biólogos a estudiar una evidente mejoría en la población de este cetáceo.

Hasta ahora, el estrecho había sido la vía frecuente del desplazamiento de la ballena jorobada, que se concentra especialmente en el área de la isla Carlos III, en el parque marino Francisco Coloane, a poco más de 200 kilómetros al suroeste de Punta Arenas y hoy el principal destino para el avistamiento turístico de cetáceos en Chile.

La franca austral, en cambio, procede del Atlántico y su principal población se concentra en la península Valdés, Argentina. Pero los que parecían avistamientos aislados de esta especie hoy ratifican que también llega a la latitud austral y se agrupan principalmente en la boca oriental del estrecho, entre Cabo Vírgenes (territorio argentino) y Punta Dúngenes.

Carlos Olavarría, biólogo marino del Centro de Estudios del Cuaternario, y Jorge Gibbons, biólogo del Instituto de la Patagonia de la U. de Magallanes, lideran este nuevo descubrimiento. Destacan que la ballena franca austral está de regreso en el Estrecho de Magallanes, tras un pasado glorioso que fue afectado por la caza comercial a inicios del siglo XX.

“Hemos registrado su presencia en el estrecho con 69 avistamientos desde 1985, y para todos los años entre 1999 y 2009”, explican los biólogos. Contrastaron sus datos con los relatos de trabajadores permanentes de la Enap en las plantas de Posesión y San Gregorio, quienes les dijeron que hace tiempo veían ballenas, pero no sabían de qué especie eran.

La información de ballenas francas se está considerando en un proyecto Innova Corfo sobre turismo de avistamiento de cetáceos de alta calidad.

En esta zona llegó a registrar 20 avistamientos de ballena franca. Es un buen índice si se considera que en la zona central de Chile se registran dos o tres ejemplares por año, normalmente en agosto o septiembre.

Los estudios que sigan desarrollándose en la zona cercana a la boca oriental del Estrecho de Magallanes ratificarán su potencial turístico.

Hasta ahora, los avistamientos de ballena franca han sido registrados desde la costa, ya que éstas navegan entre los 5 y 10 metros bajo la superficie, no se mueven en aguas tan profundas y se acercan a 10 o 15 metros de la orilla.

El parque marino Francisco Coloane, la primera reserva acuática de Chile, es el hogar de cientos de ballenas jorobadas durante cada verano que se congregan en la zona a comer pequeños peces, krill y camarones. Allí se pueden realizar avistamientos a bordo de distintos tipos de embarcaciones, incluso en kayaks.

La ballena jorobada fue catalogada en estado crítico ya en los años 60, y es un símbolo para la protección de estos mamíferos. En 2007, su población mundial se estimó en unos 47 mil ejemplares, y aunque no está del todo claro cuántas de estas ballenas hay en el océano Pacífico, se calcula que entre 3 mil y 6 mil de estos ejemplares se mueven por esta área.

Fuente: El Mercurio.

 

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