“El Niño” influye en la creación de corrientes marinas en la Antártida

Mar Científico

 

En el Mar de Weddell, en la Antártida, grandes cantidades de agua se desplazan desde la superficie hacia las profundidades oceánicas, impulsando así las corrientes marinas a nivel global. Investigadores de Kiel -Alemania- y de Estados Unidos han conseguido demostrar, a través de mediciones a largo plazo, cómo el motor de las corrientes marinas está sujeto a fuertes oscilaciones relacionadas con fenómenos meteorológicos y climáticos. El correspondiente estudio lo publica en su última edición la prestigiosa revista especializada Nature Geoscience.

 

En el Mar de Weddell, en la Antártida, grandes cantidades de agua se desplazan desde la superficie hacia las profundidades oceánicas, impulsando así las corrientes marinas a nivel global. Investigadores de Kiel -Alemania- y de Estados Unidos han conseguido demostrar, a través de mediciones a largo plazo, cómo el motor de las corrientes marinas está sujeto a fuertes oscilaciones relacionadas con fenómenos meteorológicos y climáticos. El correspondiente estudio lo publica en su última edición la prestigiosa revista especializada Nature Geoscience.

Las cifras son espectaculares. Cuando la corriente del Golfo atraviesa el Canal de Florida, transporta 1.300 millones de megavatios de energía calorífica. Y a la altura de Nueva York mueve alrededor de 150 veces más agua que todos los ríos del mundo juntos. La denominada corriente del Golfo es tan sólo una de las muchas que componen el sistema de corrientes marinas, que abarca todos los océanos y regula nuestro clima. Una especie de “cinta transportadora” en constante movimiento, dado que en diversos puntos de los océanos (Mar de Groenlandia y Mar de Labrador en el Atlántico, así como el Mar de Weddell y el Mar de Ross, cerca de la Antártida), una mole de agua fría y salina se hunde desde la superficie en las profundidades del mar.

De acuerdo con lo publicado por Deutsche Welle, allí el agua sigue fluyendo en dirección a los Trópicos, mientras que en la superficie la corriente impulsa agua más caliente. Uno de esos lugares centrales en los que se impulsa el sistema global de corrientes marinas es el Mar de Weddell, en la Antártida. Científicos del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty (LDEO), de la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos), así como del Instituto Leibniz de Ciencias Marinas (Kiel, Alemania) han descubierto la existencia de fuertes oscilaciones en esta “bomba natural” de las corrientes. Oscilaciones estacionales, pero también cambios constatables a intervalos de varios años.

Unas oscilaciones relacionadas, entre otras circunstancias, con el régimen de vientos en la Antártida. Es decir, vinculadas también a fenómenos climáticos de gran alcance, como “El Niño”. “Es algo que no esperábamos, porque mediciones comparables a la salida del Mar de Labrador no mostraron ninguna oscilación estacional significativa”, explica el profesor Martin Visbeck, director del departamento de Oceanografía Física del Instituto Leibniz y coautor del estudio.

Mediciones en las Islas Orcadas del Sur

Para su estudio, los oceanógrafos de Kiel y Nueva York utilizaron dos estaciones de medición al sureste de las Islas Orcadas del Sur. Entre 1999 y 2007, ambas estaciones registraron las velocidades de las corrientes, temperaturas y volumen de sal del agua del fondo del mar. “En los dos primeros años observamos un aumento significativo de las temperaturas del agua del fondo marino, lo que nos llevó a pensar en que se trataba de los primeros efectos del cambio climático”, explica Visbeck. “Sin embargo, una serie temporal más larga nos ofrece una señal mucho más compleja, que es la que analizamos en este estudio. Ahora tenemos claro que debemos proseguir con las observaciones para poder reconocer con seguridad tendencias a largo plazo o detectar a tiempo cambios abruptos”.

Junto al Mar de Weddell, los investigadores de Kiel tienen en el punto de mira otro lugar clave para el sistema global de corrientes marinas: el Mar de Labrador, entre la isla canadiense del mismo nombre y Groenlandia. “El agua fría que se hunde hacia las profundidades en el Atlántico Norte pasa, de camino hacia el sur, por la salida del Mar de Labrador”, explica el profesor Visbeck. En el marco del proyecto “Atlántico Norte”, financiado por el Ministerio Alemán de Educación e Investigación, el Instituto Leibniz cuenta con diversos observatorios en el fondo marino del Mar de Labrador. Observatorios que registran importantes datos oceanográficos desde 1997.

Actualmente, una expedición se encuentra de camino hacia dichas estaciones de medición. A su llegada, será el momento de proceder a la lectura de los datos. “Esperamos nuevas revelaciones sobre la relación entre clima, meteorología y corrientes marinas”, afirma Visbeck, quien añade: “las observaciones a largo plazo en lugares clave de las corrientes marinas son indispensables para examinar los modelos climáticos y también conducen a nuevas conclusiones sobre los procesos en el océano”.

 

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