Reparan dunas que protegieron a Puerto Saavedra del tsunami

Mar Científico

 

El terremoto que en 1960 azotó el sur del país casi hizo desaparecer a Puerto Saavedra. La localidad de la IX Región fue arrasada por las olas y la fuerza del movimiento sísmico modificó, además, su paisaje. “Antiguamente eso era un puerto, con embarcaciones que entraban y salían, pero el terremoto provocó tal deformación geológica que nunca más se pudo navegar”, explica el director de Onemi en La Araucanía, Freddy Rivas.

 

El terremoto que en 1960 azotó el sur del país casi hizo desaparecer a Puerto Saavedra. La localidad de la IX Región fue arrasada por las olas y la fuerza del movimiento sísmico modificó, además, su paisaje. “Antiguamente eso era un puerto, con embarcaciones que entraban y salían, pero el terremoto provocó tal deformación geológica que nunca más se pudo navegar”, explica el director de Onemi en La Araucanía, Freddy Rivas.

El conocido gran sismo dejó tras de sí grandes capas de sedimento depositadas frente a Puerto Saavedra. También, sentó las bases de lo que hoy se ha transformado en una barrera natural para impedir que el mar se abalance del mismo modo sobre sus habitantes: un campo dunar de casi cuatro kilómetros de largo y hasta tres metros de alto, que amortiguó el efecto de las olas durante el tsunami de febrero de 2010.

“En febrero del año pasado se puso a prueba. Las olas golpearon sobre las dunas y dejaron su huella marcada en los árboles. El lugar actuó como una primera barrera de defensa ante el impacto. El agua de todos modos alcanzó la ciudad, pero con consecuencias muy menores”, subraya el director regional de Conaf, Roberto Leslie.

Por ello, las autoridades locales resolvieron implementar allí el primer parque anti tsunami del país, que busca reducir la energía, fuerza, velocidad y altura de la ola, en caso de emergencia. El proyecto, de casi $ 260 millones, se ejecutará a mitad de este año y consiste en forestar dos grandes dunas ubicadas frente a la ciudad, a distancias que fluctúan entre los 50 y 100 metros.

Se realizará una fertilización de la arena y se plantarán 130 mil ejemplares de pino, eucaliptus y aromos, árboles que tienen la particularidad de ser resistentes y crecer rápidamente.

“Con esta plantación, vamos a fortalecer la duna y favorecer su crecimiento, al evitar que la arena vuele. Por otro lado, los árboles, al crecer, crearán esta gran barrera natural que amortiguará, al menos en parte, la fuerza de un tsunami”, dice el intendente de La Araucanía, Andrés Molina.

Los trabajos se iniciarán con la instalación de cercos en torno a las dunas, para evitar que animales o personas depreden las plantaciones, y seguirán con el retiro de los árboles que fueron dañados en febrero del año pasado, por efecto de la entrada de mar a la duna.

 

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