Cincuentenario de una epopeya

Noticias Históricas, Noticias Industriales

cnosn

Cincuentenario de una epopeya

            El cielo, sorprendentemente derrama su llanto a raudales durante este mes de agosto, bendiciendo a la madre tierra que en angustiada espera clamaba al cielo sus benefactoras lágrimas, para nutrirse de vida.

Sí, pero este mes también sobrelleva el recuerdo doloroso de la angustiante tragedia que enluto a toda nuestra nación hace 50 años.

Efectivamente, este próximo día sábado 15 de agosto, se conmemora al cincuentenario del naufragio de la escampavía “Janequeo”, acaecido en la caleta Manquemapu; desembocadura del rio Lliuco, en bahía San Pedro, aquella mañana del remoto domingo 15 de agosto de 1965.

Por sobre la consternación que causó esta tragedia, prevalece el gran aporte valórico que significó para nuestra Armada Nacional, este acto heroico de todos sus tripulantes, que lucharon con bravura contra las inclemencias del tiempo para preservar el patrimonio que la Armada les confió; hasta las últimas consecuencias.

Una vez más nuestra agrupación “Contingente 59” y el Centro Naval “La Esmeralda, les rendirán merecido homenaje, por tan homérico acto. Porque es de toda justicia recordar el portentoso ejemplo que nos legó esa tripulación de excepción que el destino juntó en los dos buques partícipes de dicho naufragio: el patrullero “Leucotón” y la escampavía “Janequeo”.

Resaltaron dos hombres de mar, constituidos en los “Héroes de la Paz”: nuestro contingente, el Marinero señor Mario Fuentealba Recabarren y el Cabo señor Leopoldo Odger Flores; quienes ofrendaron sus vidas en sacrificio al acudir en rescate de sus camaradas de armas; enfrentando con decisión y valentía sin igual el desenfreno de una mar iracunda, al verse enfrentada con tanta intrepidez.

Honorable fue la acción del CF. Sr. Claudio Hemmerdinger L., Jefe de la partida de salvataje, y el Comandante de la “Janequeo”, el CC. Sr. Marcelo Léniz B., quienes permanecieron valientemente al mando de  su abnegada tripulación, hasta consumarse la tragedia.

Sin embargo, nuestra cultura no acostumbra a distinguir suficientemente a todos nuestros héroes. Si nos remontamos a la historia japonesa, donde  existieron los famosos “Samurái”: palabra que significa “el que sirve”; veremos que ellos reverenciaban el código de lealtad y honor hasta la muerte; puestos al servicio de “su señor”, sin temor a perder la vida, en tanto sigan las estrictas normas del “Camino del Guerrero”.

Alegra el alma constatar que en nuestra patria hemos albergado a muchos Samuráis nacionales y contemporáneos; solo que con otros nombres: “patriotas”, “héroes”…, “chilenos”.

En aquel epopéyico evento, tanto nuestros “héroes de la paz”, como los mártires y sobrevivientes, emularon a estos legendarios guerreros, al cumplir fielmente con su deber juramentado ante nuestra bandera, privilegiando la lealtad y el honor castrense, puestas al servicio de “su señor”; nuestra venerada Armada Nacional; que respetaron “hasta las últimas consecuencias”.

Es así como, al cumplirse el “Cincuentenario” de esta magnífica epopeya, nuestra agrupación “Contingente 59”, asociados en un mismo sentimiento, con la Empresa Audiovisual, “UAU Comunicaciones”, han producido el Documental Fílmico intitulado: “Janequeo, cuando el último, parta”; referido a nuestros héroes y mártires. De esta forma, anhelan con entusiasmo y convicción dar a conocer esta contundente historia de heroísmo, en la que un grupo de chilenos ofrendaron sus vidas en holocausto, en cumplimiento del deber y el honor; exteriorizando al mismo tiempo, un noble episodio de amor.

“Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos”

 (Juan 15; 13)

 

Nuestro reconocimiento, respeto, admiración y merecido homenaje a nuestros héroes y mártires, quienes refrendan la valentía proverbial de nuestros marinos, cincelando sus nombres con valor e intrepidez en nuestra historia patria.

En una cripta oteando el mar – en la Escuela de Grumetes -, forjadora de futuros marinos, permanecen los restos mortales de nuestros héroes,  recordando a sus aprendices que la lealtad, el deber y el honor deben estar esculpido en los corazones de todo hombre de mar.

 

 

 

CARLOS CUADRA ACUÑA

RR.PP. Contingente 59

 

 

Santiago, Agosto de  2015

Deja un comentario