LA ARENGA INMORTAL

Historia
 

Ante la presencia de los buques peruanos monitor “Huáscar” y fragata “Independencia” en el puerto de Iquique el 21 de mayo de 1879, el Comandante de la corbeta chilena “Esmeralda”, Capitán Arturo Prat Chacón, ordenó reunir a la tripulación en cubierta y les dijo estas palabras que serían recogidas por todas las dotaciones y jamás olvidadas por ninguna de ellas en la historia y que constituirán la divisa para triunfar en una guerra que el país no había buscado. Estas palabras serían además, grabadas con sangre en el Código de Honor de la Marina de Guerra de Chile.


“Muchachos: la contienda es desigual, pero, ánimo y valor. Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo y espero no sea ésta la ocasión de hacerlo. Por mi parte, yo os aseguro que mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber”. Y sacándose la gorra, la batió en el aire gritando ¡Viva Chile!.  Resonó un viva que rompió el silencio solemne, que quedó vibrando en el aire, que iría más allá de la muerte y cada hombre corrió a sus puestos, resueltos a sucumbir antes que rendirse.

En este combate no había esperanza alguna de salvación, porque la disparidad de fuerzas era abrumadora y desde el primer momento todos sabían, desde el comandante hasta el último grumete, que iban directamente a la muerte. Se trataba de un buque viejo, de madera de alto bordo, contra un acorazado de poca borda, en el cual la coraza dejaba a la vista la cuchilla de su espolón y el cráter de sus cañones de 10 pulgadas

El primer espolonazo del “Huáscar” fue recibido con una descarga tremenda de  las baterías de la “Esmeralda” y un infernal fuego de fusilería. El comandante Prat al ver a sus pies la cubierta del monitor, creyó tenerlo en sus manos y gritó: ¡al abordaje muchachos! saltando a continuación con su espada en alto, seguido del Sargento primero Juan de Dios Aldea.  Prat con su espada siempre en alto avanzó hacia la torre de mando y cayó al pie de ella herido por un tirador invisible. Hallándose con una rodilla en cubierta, desfallecido y casi examina, salió un tripulante de la torre de artillería y le disparó un balazo en la frente, produciéndole una muerte instantánea.

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