Mes del Mar

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            Mayo se nos muestra, – inusualmente – soleado y algo cálido, merced del calentamiento global, que amenaza al planeta…, a no dudar; sin embargo,  como es habitual en este mes, también se nos presenta cargado de recuerdos.
Hace 39 años, – en 1974 – el Almirante Sr. José Toribio Merino Castro, por entonces Comandante en Jefe de la Armada de Chile, instituyó la celebración del “Mes del Mar”, a fin de destacar la real importancia del patrimonio marítimo en el Pacífico, que nos corresponde custodiar; y además, la conmemoración del principal evento bélico naval que nuestra patria recuerda. Por cierto, ésta fue la epopeya grandiosa acaecida en la rada de Iquique, el amanecer del día 21 de Mayo de 1979; hace 134 años, de aquel histórico evento.

            Mayo se nos muestra, – inusualmente – soleado y algo cálido, merced del calentamiento global, que amenaza al planeta…, a no dudar; sin embargo,  como es habitual en este mes, también se nos presenta cargado de recuerdos.
Hace 39 años, – en 1974 – el Almirante Sr. José Toribio Merino Castro, por entonces Comandante en Jefe de la Armada de Chile, instituyó la celebración del “Mes del Mar”, a fin de destacar la real importancia del patrimonio marítimo en el Pacífico, que nos corresponde custodiar; y además, la conmemoración del principal evento bélico naval que nuestra patria recuerda. Por cierto, ésta fue la epopeya grandiosa acaecida en la rada de Iquique, el amanecer del día 21 de Mayo de 1979; hace 134 años, de aquel histórico evento.
En aquel célebre combate naval, – de notoriedad mundial – en que la valiente tripulación de la corbeta Esmeralda, al mando de su heroico Capitán don Arturo Prat Chacón, – en desigual combate – ofrendaron sus vidas en holocausto, en cumplimiento de su deber; juramentado ante nuestra bandera:

            “… hasta rendir la vida si fuese necesario”.

            Al momento del combate, doscientos marinos chilenos tripulaban la Corbeta Esmeralda, de los cuáles 143 sucumbieron, y 57 fueron hechos prisioneros, luego de encarnizada lucha; que concluyó a las 12,10 horas, con el hundimiento la memorable nave chilena.

            Pero no solo en tiempos de guerra se manifiesta el temple y heroísmo de los marinos; también han sido notorias sus heroicas acciones en la  cotidiana coexistencia con el bravío mar. Prueba de ello son las múltiples “Medallas al Valor” que la Marina de Chile, ha prendido en bizarros pechos, – junto al corazón – a quienes en mérito de su valentía, nobleza y entrega, la han merecido.
Muchos de estos marinos, – tanto oficiales como gente de mar – han sucumbido en sus truculentos dominios, a causa de  temporales, batallas, naufragios, etc., dejando impresa en la historia, una extensa lista de héroes y mártires; a quienes, – mediante estas líneas – ofrecemos nuestro sincero homenaje y reconocimiento.
            En este “Mes del Mar”, no debemos dejar en el olvido la extraordinaria gesta heroica, – contemporánea – de los “Héroes de la Paz”, acontecida aquella fría mañana del 15 de Agosto de 1965, en la Caleta Lliuco, en bahía San Pedro.

Aquel fatídico día, durante un temporal huracanado, naufragó la escampavía “Janequeo”, pereciendo 52 marinos, de una tripulación de 78; entre los que se encontraban el Cabo Leopoldo Odger Flores y el Marinero Mario Fuentealba Recabarren, quienes ofrendaron heroicamente sus vidas, salvando las de varios de sus compañeros. Estos valerosos héroes, mártires y sobrevivientes, además del reconocimiento de toda la ciudadanía, merecen unas páginas en los libros de historia, para que sirvan de ejemplo a las futuras generaciones.

Sus historias son nuestras historias, que nos enorgullecen e impulsan a imitar sus heroicas acciones; que distinguen la actitud viril de la estirpe gloriosa del hombre de mar, y el recuerdo respetuoso hacia nuestros ancestros.

            El escritor Will Roger, apropiadamente nos dejó esta cita:
¡No todos podemos ser héroes; alguien debe quedarse a un lado aclamándolos al pasar!

            Esta Nación jamás olvida el heroísmo, sacrificio y entrega de estos valientes marinos que salvaguardan nuestra soberanía; custodiando celosamente el extenso litoral, y coexistiendo permanentemente con el rigor y el peligro que ello conlleva. Por tal razón, en este “Mes del Mar”, ofrendemos un sentido homenaje y reconocimiento, a la querida Armada de Chile, cuna de héroes y valerosos hombres de mar.

“Marinos de Chile; que solo te hiera el frío acero del sable; el plomo del mortífero disparo; la tormenta enfurecida y el rayo iracundo; pero…, jamás la indiferencia vestida de negro olvido”.

                     ¡Con vista a la bandera…, atención presenten armas!

== ARDAUC ==
CARLOS R. CUADRA ACUÑA
RR.PP. “Contingente 59”

Santiago, Mayo de 2014

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