Las Dalcas de Chiloé

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princesa ana La extraordinaria disminución de la cota de agua en el Lago Chapo en 1999, permitió el descubrimiento de una antigua “dalca”  o piragua escondida bajo las aguas.

Por Eduardo Tampe S.I.

Revista Nuestro Mar

Julio 2005

La extraordinaria disminución de la cota de agua en el Lago Chapo en 1999, permitió el descubrimiento de una antigua “dalca”  o piragua escondida bajo las aguas.

Antes de iniciar este estudio, señalemos que la palabra “dalca” es indígena  de Chiloé y no tiene otra aplicación que la designación típica de esa original embarcación .En esto están de acuerdo todos los investigadores de nuestras lenguas aborígenes.

Geográficamente se ha usado la palabra dalca siempre en relación con el bote que identifica, y así tenemos Dalcahue, formado de Dalca-bote y hue-lugar.

Originalidad

Para la investigación de la cultura indígena de Chiloé., la dalca constituye un elemento importante, por que revela un alto grado de inventiva e ingenio que pone a los aborígenes del archipiélago en un plano cultural superior. El proceso es la construcción de la dalca indica claramente un raciocinio técnico basado en la observación y en la lógica. Es, desde luego una embarcación original y circunscrita al radio de difusión de los chilotes solamente. En el resto de América no se conocía.

El sistema constructivo guarda una relación elemental con el tipo de canoas o piraguas polinésicas que los investigadores alemanes han denominado “Plankenboot” (bote de tablones) Se diferencia de las canoas monoxilas, o sea canoas hechas de una sola pieza de madera, en que estas son labradas de un tronco mientras que los Planket-boot o botes son construidos de tablones. Para este efecto se requiere una preparación mental idéntica a la que han empleado, por ejemplo, los vikingos.

Una cita que luego veremos, habla de navegando mucho al remo y dice que las había de distintas esloras. Aquí tenemos otra prueba de inteligencia de los naturales de Chiloé, adaptando diversas dimensiones, según el uso a que se destinen las embarcaciones. Dalca pequeña de doce pies de eslora hasta las mayores de treinta y cuarenta pies.

En Alonso de Góngora encontramos la siguiente narración del viaje de Martín Ruiz de Gamboa al canal de Chacao para fundar Castro:
Porque el pasaje que tienen es una piraguas hechas de tres tablas y una por plan, y a los lados a cada un lado, unas cosidas con cordeles delgados y en la juntura que hacen las tablas, ponen una caña hendida de largo a largo, y debajo de ella y encima de la costura, una cáscara de árbol que se llama maque muy majada al coser; hace esta cáscara una liga que defiende en gran manera el entrar del agua.
Son largas como treinta y cuarenta pies y una vara de ancho, agudas a la popa y proa, amanera de lanzadera de tejedor.

De estas piraguas, que es el nombre que le tienen puesto los cristianos, que ellas se llaman en nombre de indios “dalcas”, se juntaron cincuenta.

Reman a cada una, conforme como es, de cinco indios arriba hasta once y doce y más navegan mucho al remo.

Ricardo E. Latchmann, ex director del museo de historia Natural, en una monografía señaló que la dalca fue usada antes de la conquista española por los indios de la costa de Carelmapu, del golfo de Reloncavi, la isla de Chiloé y por los chonos de los archipiélagos.

Testimonios

Fueron vistas primero por Ulloa, quien en su viaje de exploración hacia el estrecho de Magallanes en 1553, las encontró en el golfo de los Coronados, hoy de Reloncavi, y la primera referencia a ellas se encuentra en la narración hecha por Goicueta , del viaje de Cortes Ojea ; 1557-1558”

“Dice que las encontró en el Golfo de los Coronados en mucha cantidad y agrega que los naturales entre el golfo de Corcovado y Cabo tres Montes, usaban la misma clase de embarcación”.

El año 1609 las “Cartas Anuas” de la Compañía de Jesús las describen así “Navegase en aquellas islas en unas barcas, que llaman piraguas, hechas de tres tablas grandes, cosidas con bejucos y breadas con una cosa de poca defensa. Cabrán en cada una doce o catorce personas. Andan sobre las olas de la mar  como espuma. Con todo, se navega con riesgo por ser la mar muy brava”.

Pareciera de los habitantes de las islas no tenían dificultad al llegar a un lago o estero, de detenerse unos cuantos días y hacer una piragua para continuar el viaje. Todos los elementos los tomaban de la naturaleza circundante, sin que les faltara nada para su perfecta hechura.

El misionero jesuita, P. Diego Rosales, como Superior de la Orden, abandonada por unos días sus libros y papeles en Santiago, tripulando una débil piragua, se iba a evangelizar a los indios al archipiélago en Chiloé, conocía muy bien las piraguas y el uso de ellas. Lo describe con extraordinaria exactitud en el capitulo “De los artificios de que usan los indios de Chile para pasar los ríos y brazos de mar”.

Textualmente señala:

“Pero la embarcación mas usada en la isla de Chiloé es la piragua, embarcación que desde la California hasta el Estrecho de Magallanes, no se conocen otros indios ni españoles que la usen en todo este mar austral. Fabrican las piraguas de solas tres tablas cosidas. Cortan los tablones del largo que quieren las piragua, y con fuego entre unas estatuillas, los van encorvando lo necesario para que hagan buque, popa, y proa, y uno que sirve de plan levanta la punta delante, y de detrás mas que los otros para que sirva de proa y popa, y los demás de quilla. Las otras dos tablas arqueadas con fuego sirven de costados con que forman un barco largo y angosto, juntando unas tablas con otras y cosiéndolas con la corteza de unas cañas bravas que llaman culeu, machacadas, de que hacen unas soguillas torcidas que no se pudren en el agua. Y para coser las tablas abren fuego unos agujeros en correspondencia, y después de cosidas las olfatean con las hojas de una árbol llamado fiaca o meoca, que son muy viscosas, y le sobreponen cortezas de maqui y de esta suerte hacen piraguas capaces para doscientos quintales de carga. Llevan uno en la popa que la gobierna con una pala o canalete, y ocho o diez remeros, y uno que va siempre dando ola bomba o achicando con una batea, porque siempre hacen agua”

La experiencia de haber navegado en dichas piraguas le permitió escribir.” Cuando hay viento favorable tienden una vela, ya vela y remo vuela sobre espuma, sin que la ofendan las hinchadas olas de aquellos tempestuosos mares, por mas que se levanten hasta las nubes, que como es tan ligera y los pilotos tienen cuidado de enderezar la proa a chocar con las olas…”

“Y era imposible que ninguna otra embarcación pudiese surcar por ellos como lo han experimentado, que ni barcos, ni chalupas, ni fragatas, ni otros géneros de embarcación peligran y zozobran en aquellos tempestuosos golfos, que hay entre las islas, y sola esta camina segura sobre las espumas. Y así no solo los indios, sino los españoles desechan todas otras embarcaciones y solo navegan en estas. Fiandose a solas tres tablas cosidas con una soguilla."

La dalca original, angosta y larga, sin quilla, roda ni codaste, era de fondo plano para varar en la playa sin tumbarse y era construida sin la ayuda de hierro.

Para interpretar las importancia científica de las dalcas, hay que clasificarlas en tres grupos, bien distintos de su evolución, a saber:

1.-Dalca original, de tres tablones, fondo plano y propulsada con paleta y una vela ocasional. Larga y angosta. Cosida integra.

2.- Dalca de transición, a la que se le añadió un tablón por banda, de modo que reteniendo su estructura original, se componía ahora de cinco tablones. Cosida como la anterior.

3.- Dalca moderna, con roda, codaste, quilla, timón, remos, toletes, aparejo de vela y clavazón de tarugos o hierro.

De esta ultima, hubo algunas que hicieron servicio de cabotaje. Veamos “Año 1795: El 10 de mayo de 1795, Salio de San Carlos (Ancud) una piragua de 15 metros de quilla, con 10 tripulantes y un cargamento de diversos artículos de comercio con destino al río Valdivia. Nueve días después naufrago por los 40º 30` de latitud sur, cerca de la costa del Manzano “

La obra “Chiloé y los Chilotes”, de Francisco J. Cavada, cita unos versos del inmortal Alonso de Ercilla, que nos dan un cuadro del Chiloé náutico del siglo XVI Transcribe:

“Era un archipiélago poblado
De innumerables islas deleitosas,
Cruzando por el uno y otro lado
Góndolas y piraguas presurosas”

Al decir góndolas, don Alonso hizo uso de una licencia poetica. Debemos interpretar el vocablo como dalcas grandes y piraguas como dalcas chicas.

Lo interesante es que ha habido diversos tipos de dalcas o piraguas, y de este hecho deducimos que la construcción se adaptaba a la necesidad, haciendo barcos chicos para las labores de pesca cerca de la playa y barcos grandes para la navegación de altura.

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