Causa y efecto: el submarino de Flack

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Las circunstancias históricas de la Guerra contra España, que llevaron a que el ciudadano alemán Karl Flack emprendiera la construcción de un sumergible en Valparaíso.

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Por Jorge Cepeda Gonzalez
Diplomado en Historia Naval y Marítima

Revista Nuestro Mar

26 de abril de 2007

Fue la guerra con España, un conflicto absurdo, la causa de que Chile, y Valparaíso en especial, entraran a la historia de los submarinos con un capítulo que, aunque poco reconocido en otras latitudes, es ciertamente muy importante en el desarrollo de este arte naval. Para establecer los orígenes de este conflicto armado, debemos necesariamente recurrir al análisis de un conjunto de factores, cuya ocurrencia en un determinado momento histórico, llevó a nuestro país a tomar decisiones realmente insólitas.

Primeramente debemos tener en cuenta que en la época posterior a la Guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana, emergió un apasionado sentimiento americanista en la población chilena, que, orquestado en forma irresponsable por la prensa , exaltado a niveles mas allá de toda racionalidad .Complementariamente, las autoridades españolas demostraron una arrogancia temperamental desproporcionada, que desembocó en una actitud humillante hacia el pueblo chileno.

Finalmente, por imprevisión de sus gobernantes, Chile se vio enfrentado a manejar un conflicto esencialmente marítimo, desde una posición de extrema debilidad, por carecer del potencial bélico apropiado, debido a la inexistencia de una Escuadra.

Sucintamente, los hechos que concurrieron a la declaración de guerra por parte de Chile, fueron los siguientes:

En 1865, España había reconocido formalmente la independencia de Chile, pero no la del Perú, que aun estaba gestionándose ante la Corte por los canales diplomáticos.

Una fuerza naval hispana presente en el Pacifico Sur fue recibida con manifestaciones de hostilidad en los puertos peruanos, lo que sumado al mal manejo político que hicieron los españoles de algunas incidentes, derivó en una catarsis generalizada, que finalizó con la captura de las islas Chincha, ricas en guano , por parte del Almirante español Pareja, a modo de indemnización.

Durante las negociaciones diplomáticas entre España y Perú, en las que este último salió favorecido, por la devolución de las islas Chincha, la opinión pública chilena alcanzó niveles de exaltación poco racionales, que desembocaron en actos hostiles con los españoles residentes, ridiculizando a sus soberanos y negando todo apoyo logístico a las unidades navales castellanas en nuestros puertos.

Finalmente Chile rechazó las condiciones impuestas por el Almirante Pareja de saludar su flota con veinteiún cañonazos, declarando el Gobierno la guerra a la Madre Patria.

La llegada de una flota de naves españolas a las costas de América de Sur, desencadenó una gran intranquilidad tanto en Perú como en Chile, país este ultimo, cuyo Gobierno se apresuró a tomar algunas medidas para hacer frente a la hostiles intenciones de la armada peninsular.

La primera y más importante fue sin dudas, la ley aprobada por el Congreso con fecha 24 de septiembre de 1865, en la que “tomando en cuenta la actitud de la escuadra española y el ultimátum presentado por el almirante Pareja , y apreciando el rompimiento de las hostilidades como un verdadero estado de guerra…” se autorizó al Presidente de la República para gastar los caudales públicos en los objetos a que dicha ley se refería (armamentos sin dudas), sin sujetarse a presupuesto , dando oportunamente al Congreso cuenta de la inversión.

Una segunda Ley, de fecha 27 de septiembre del mismo año, complementó la autorización dada al presidente , declarando libres de derechos de Aduana, todas o parte de las mercaderías que se importasen.

El país necesitaba fortificar sus puertos, especialmente Valparaíso, y dotar de armamentos a sus naves, para lo cual era necesario conseguir cañones y torpedos para que fuesen de utilidad para tal propósito y por extensión, para atacar las naves españolas en caso fuese necesario .Varios agentes del Gobierno chileno fueron enviados rápidamente a Estados Unidos y Europa a buscar buques y armas, mientras surgía espontáneamente desde la población un fuerte sentimiento nacionalista de cooperar con tal noble causa.

En Diciembre 1865 el Gobierno chileno firmó un contrato con la empresa Lever y Cía , para construir catorce cañones, en sus fundiciones de Valparaíso y Limache. Asimismo, a través de gestiones realizadas por Benjamín Vicuña Mackenna, agente chileno acreditado de los Estados Unidos, se contrató la compra de torpedo. Simultáneamente , el clamor nacionalista que prendió en los pechos de la población chilena, también se extendió a las comunidades extranjeras que vivían en territorio nacional, determinándolas a entregar ayuda solidaria al país que les acogió .Dos ciudadanos alemanes que vivieron en Valparaíso, diseñaron y construyeron naves sumergibles, dotadas de cañones y torpedos , para atacar a la flota española, sin embargo quiso el destino que no tuvieran éxito en sus intentos, convirtiéndose a la larga, en los primeros constructores de submarinos en Sud América.

Gran parte de esta historia, especialmente la relativa a los experimentos realizados en la bahia de Valparaíso, para hacer funcionar botes-torpedos y submarinos, fue relatada por el diario “El Mercurio” de la época, cuyas crónicas nos han permitido después de transcurridos 140 años, conocer detalles de un conflicto ajeno, en el cual se involucró el país y que también tuvo detractores en su época.

La edición del diario aparecida el 22 de Mayo de 1866, cuando hacia mucho tiempo que la estela de las naves españolas había desaparecido desde la superficie del mar,  parece graficar con maestría el descontento de algunos sectores de la población ;decía así:
“Será verdad verdad?

Aseguran que en experimento de cañones y submarinos el Gobierno gastó $220.000 y no sirvieron”.

Vemos entonces que la insólita guerra declarada entre Chile y España fue la causa de que el ciudadano alemán Flack diseñara y construyera el submarino en el cual finalmente perdió su vida junto a su hijo y otros tripulantes.

Efectos de dicho invento perduran hasta hoy pues la vida del inventor Flack , la suerte corrida por su desgraciada familia tras la muerte del esposo y padre y sobre todo el lugar exacto del hundimiento y la esperanza de reflotar algún día el submarino convertido en tumba ; han interesado a sucesivas generaciones .En estos días, en que con grandes medios se han acrecentado los esfuerzos por encontrar los restos , los efectos de una acción humana visionaria y trágica a la vez, continúan registrándose.

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